Pocos de vosotros sabréis que hoy se celebra el día Mundial de la Dieta Mediterránea y seguramente os estéis preguntando el porqué de este día (¿acaso es necesario?). En una sociedad en la que cada vez más nos alejamos de este modelo de alimentación tan beneficioso para la salud, es realmente necesario recordar, aunque sea anualmente, sus características básicas, así como transmitirle a la población lo imprescindible que es incorporarla a su vida diaria.

Seguramente si os pregunto qué es la Dieta Mediterránea, se os ocurrirán una gran cantidad de conceptos e ideas sobre ella, que seguramente habréis leído, escuchado o estudiado, pero realmente es muy difícil llegar a una definición clara y concisa.

La mejor manera de definirla la proporciona la propia fundación que lleva su nombre (dietamediterranea.com) y que dice así:

La Dieta Mediterránea es un estilo de vida, no solo un patrón alimentario que combina ingredientes de la agricultura local, las recetas y formas de cocinar propias de cada lugar, las comidas compartidas, celebraciones y tradiciones, que unido a la práctica de ejercicio físico moderado pero diario favorecido por un clima benigno completan ese estilo de vida que la ciencia moderna nos invita a adoptar en beneficio de nuestra salud, haciendo de ella un excelente modelo de vida saludable”

Así es, la dieta Mediterránea “es una valiosa herencia cultural, que a partir de la simplicidad y la variedad ha dado lugar a una combinación equilibrada y completa de los alimentos, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible”

La promoción por tanto de la Dieta Mediterránea como principal patrón alimentario está más que justificado. Sabemos que la característica básica es la abundancia y diversidad de alimentos de origen vegetal, como las frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales y frutos secos como escalón fundamental y base de la alimentación. Otra de las características es la presencia de aceite de oliva como como única grasa empleada en la cocción, rica en ácidos grasos monoinsaturados, que ayuda a prevenir la presencia de enfermedades cardiovasculares y oncológicas. En cuanto al consumo de proteínas de origen animal, a diferencia de lo que ocurre en la actualidad, la Dieta Mediterránea se caracteriza por un mínimo-moderado consumo, siendo más abundante la ingesta de pescado, huevos y lácteos, que de carne.

A continuación os resumo los preceptos básicos de la DM:

  • Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición
  • Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos
  • El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria
  • Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados
  • Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos
  • La carne roja se tendría que consumir con moderación y si puede ser como parte de guisos y otras recetas. Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos
  • Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación
  • La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces y pasteles deberían consumirse ocasionalmente
  • El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo.  El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas
  • Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente

¡Os animo a que pongáis en prácticas estos consejos!

Sonia González