FANTASMIKOS

 Quién iba a decir que unos helados tan pequeños iban a causar tanto furor. La merienda de muchos niños de los 90 en la época del verano. Tú solo debías decidir qué color preferías, ideal para indecisos (¡Aunque muchas veces tenías que preocuparte por aquellos amigos que te dejaban sin!)

 FRIGOPIE

 Uno de los helados más míticos de la historia y elegido como el mejor: El Frigopie. Qué igual por el nombre no suena muy apetecible, pero os prometemos que su sabor era inigualable. El plan perfecto sin duda era salir de la piscina y disfrutar de su cremosidad, porque estaba tan bueno que conseguía mantener “quieto” hasta al niño más travieso durante al menos 15 minutos (¡Un milagro!)

 MINI MILK

 El Mini Milk era para muchos, durante el verano, una alternativa a la leche (o eso nos hubiera gustado). Un polo de leche con azúcar, de esos que se disfrutan hasta el último momento, de esos que cuando lo veías en la carta del kiosko te volvías loco por comprarlo. Hoy por hoy ya no es tan mini y recibe el nombre Big Milk, es más cremoso pero con el mismo sabor. Pero para nosotros, sin duda el original es el que perdurará en nuestros corazones.

 MIKOLÁPIZ

 Todos los niños de los 90 deseábamos que todos los lápices fueran como el Miko Lápiz. Desde luego el mundo sería un lugar mejor o por lo menos más dulce. Un helado de vainilla con forma de lápiz relleno de una “mina” de chocolate, podemos decir que el Miko Lápiz marcó una época ¿Qué más se podía pedir?

 EL FLASH

 Uno de los helados estrella del verano, de los más refrescantes desde el principio hasta el final. ¿Ya sabéis a cuál me refiero, no? Pues sí, el flash, había sabores para aburrir: Manzana, coca cola (¿Para qué beberse un refresco si puedes tomarte un flash?), naranja, limón y muchos más. Imposible para muchos de abrir (a veces acababas antes mordiendo el plástico que lo envolvía) pero sin duda valía el esfuerzo. Lo mejor era el final, cuando el hielo se había derretido y tenías que hacer posturas imposibles para beberte el último sorbo.

PIRULO

 Un helado de lo más divertido, pensado exclusivamente para niños y de sabor incomparable. De forma parecida al Twister (otro mítico) y con colores chillones ¡Irresistible! Eso sí, el verdadero reto era terminárselo sin pringarte las manos, aunque en aquella época nos importaba más bien poco.

DRÁCULA

 Y si todavía no sentís que la nostalgia recorre vuestro cuerpo mientras leéis este articulo… Tranquilos que no hemos acabado. ¿Os acordáis de Drácula? Todo un clásico en la cartelera de los kioskos, cubierto por una fina capa de hielo sabor a coca cola. Una vez hincabas el diente, la fresa de color rojo intenso aparecía ¿Casualidad? No lo creo, ya que ya sabemos lo que pasa cuando los vampiros muerden a sus víctimas…

 CALIPPO

Los niños de la época de los 90 también teníamos nuestras dudas respecto a lo que es la vida, ¿Calippo de lima o de fresa? Esta era la eterna pregunta cuya respuesta era la siguiente: Tú el de fresa , yo el de lima y “apañao”. Un helado de hielo de lo más ruidoso, ya que la gracia estaba en comérselo sorbo a sorbo, y como no, el final era la mejor parte, beberse el hielo derretido, fresquito y con un sabor único ¡No podía quedar nada!

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