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 “Mi madre me dijo que me apuntara porque cortaba las cebollas rápido y bien”

Natural, dicharachero y simpático. Son quizá las tres palabras que mejor definen a Carlos Maldonado, que a sus escasos 24 años se ha convertido en el flamante ganador de la edición 2015 de Masterchef. Con él nos citamos en Lotelito Bar & Rooms, donde nos atiende durante más de media hora sin mirar el reloj.

Ha llegado a Valencia para firmar ejemplares del libro de sus recetas que le han sacado como ganador del programa. Además del libro, el ganador del concurso culinario ganó 100.000 euros y un Máster en Cocina Técnica y Producto del Basque Culinary Center, la primera Universidad Culinaria de España. Pese a ello, con su estilo inconfundible, nos deja claro que la fama no le ha cambiado en absoluto ese carácter con el que se ganó al público.

P- ¿Cómo eras antes de entrar a Masterchef y cómo eres ahora?

Culinariamente he cambiado bastante. Yo entré con la base que se tiene en casa. Un guiso y cuatro cosas más que había podido ver por internet como trucos para hacer espuma, aire y estas cosas que vemos en el programa y que nos llaman tanto la atención. Allí dentro, con los cursos y sobre todo con la presión, aprendes como nunca. Porque tienes un determinado tiempo y tienen que surgir ideas que pones en el plato y resulta que acaban estando bien.

P- Porque tu antes eras autodidacta… ¿no?

Yo nunca he hecho ningún curso. Sí que me apunté a uno pero también me apunté al de mecánica y no soy mecánico. Intentaba ir pero iba muy de vez en cuando por tema de trabajo. Al final fue mi madre la que cogió un día y me dijo que me apuntara a Masterchef porque cortaba las cebollas muy bien y muy rápido. Yo pensaba para mis adentros que cortando cebollas era imposible que me cogieran.

P- ¿Cómo eran los castings? ¿Hay la misma presión?

Pues hay 16.000 personas pero presión ninguna porque estas rodeado de gente y solo te preguntas que pintas tú ahí. Pero vas pasando de ronda y sigues yendo porque no tienes nada que perder. Hasta que llegas al final, piensas que la vas a liar, haces el ‘Pato a la Jenny’ y te dan el delantal. Estaba contentísimo pero claro te preguntabas qué tiene de verdad y qué de mentira porque es televisión. No sabía por dónde iban a ir los tiros. También te preguntas que imagen vas a dar y da un poco de miedo pero si no dejas de ser tú, la imagen no tiene porqué variar. Seré el mismo cazurro (risas).

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P- Allí dentro cuál ha sido tu mejor y tu peor momento…

Pues para mi ganar solo fue una guinda a una enorme experiencia de tres meses. Pero mi mejor momento no fue ese. De hecho fue dentro de la casa, con las personas. Allí somos 15 más las cuidadoras que son súper amables. Es un Gran Hermano pero sin cámaras así que nos llevábamos muy bien porque como no tienes contacto con tu familia, ni móvil, ni internet, al final los problemas se los cuentas a ellos. Si te echan una bronca ellos son tu deshago y se monta una fiesta en casa. Esos son los buenos momentos. Como malo quizá que los últimos días ya nos pesaban a todos. En la casa no sabes que hacer, das mil vueltas, ves las mismas caras y a todo eso le añades la presión y el pensar que pasará en la siguiente grabación. Aunque ahora se recuerda con cariño.

P- ¿Se lleva bien la fama por la calle o llega a agobiar?

Yo estoy encantado. Para mí es una flipada que la gente te conozca y se vuelquen contigo. Te llegas a preguntar qué has hecho para merecerlo y quieres devolvérselo de alguna manera. Me han llegado a decir que soy un ejemplo a seguir, y como oigan eso mis padres…

P- Vienes de ser vendedor ambulante… ¿Qué opinas de la moda de los Street Food que cada vez vemos en más eventos como los que ha hecho Gastroagencia.es en Valencia? 

España ya se tiene que dar cuenta de que la venta callejera es muy digna y que se pueden servir grandes platos dentro de una furgoneta. No creo que haga daño a la hostelería fija y puede ser un aliado. En toda Europa está regulada y aquí solo falta eso, que se hagan y apliquen unas medidas de sanidad y seguridad para que no lo haga cualquiera, porque todos se suben al carro y acaban pagando justos por pecadores.

P- En ese sentido, ¿cómo valoras tu paso y tu experiencia en el programa ‘Cocineros al volante’ que se está emitiendo actualmente?

Es una experiencia completamente diferente a la de Masterchef. Es mucho más dinámico, se viaja mucho y tienes mucha libertad. Cuando termina el rodaje no te vas a una casa, te vas de cervezas. Ahora eso sí, cocinar en una caravana es muy jodido y hacerlo con tu padre es aún más jodido, porque el hombre no sabe mucho. Pero a mí me lo propusieron y yo, que vengo de la venta ambulante, creo que era la mejor forma de dignificarla. Yo llevo poco pero mi padre lleva más de 38 años vendiendo por la calle y es un premio a él. Por eso quise llevarle aunque no tenga ni idea de cocina.

P- ¿Qué relación tienes ahora con los concursantes del programa? ¿Y con tu rival más fuerte? Porque vimos que hubo tensiones con Sally…

La relación es buenísima. Con todos. Sally es una chica muy competitiva dentro del programa, fuera es un cielo de mujer. En la casa se pasa todo. Al final todos queremos ser el mejor plato y cada uno tiene su método. Ella usaba la fuerza y nosotros a otro rollo. Solo hacerlo bien y si no pues otra vez sería. Pero hay que valorar a la gente por lo que es en realidad no por lo que se ve en tensión. Ella es muy buena chica.

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P- ¿De qué chef y su masterclass guardas mejor recuerdo?

Cada uno tiene lo suyo. Pero si me tengo que mojar, me quedo con el entorno, la cercanía de Eneko Atxa. Él es alucinante tanto por lo joven que es, como por lo que ha conseguido, como por lo que va a conseguir y por su pedazo de restaurante. Entras ahí y es un paraíso que tiene de todo: su invernadero, su fosa… Luego Martin Berasategui, que ese tío es estupendo.

P- Y el jurado… ¿Son tan duros como nos hacen creer?

Ellos son duros pero ojo, solo están trabajando. Luego fuera lógicamente no van a ser así. Son extraordinarios. Gente estupenda. Tienen que ser duros en el programa porque si no lo pagaríamos nosotros. Quieren que saquemos todo bien y hacen su papel como buenos cocineros que son. En la calle son estupendos, no hay que verlos para nada como demonios.

P- ¿Cuál es el plato que más disfrutas haciendo? ¿Y comiendo? 

Creo que cada plato tiene su momento y su lugar. Si vengo aquí a Valencia, tengo que comerme una paella en la costa. No tengo un plato que diga: esto me lo comería en cualquier sitio. Y a la hora de elaborar, creo que lo que más disfruto son las carnes. Con el pescado soy más selectivo.

P- En las redes sociales de Gastroagencia.es hemos avisado de que íbamos a hablar contigo y nos han dejado algunas preguntas. Una de ellas es precisamente sobre con qué clase de alimentos trabajas más a tu aire…

Sí, como decía, yo creo que la carne y también las verduras.

P- También nos preguntan por la especia que no puede faltar en tu cocina…

Sin duda la pimienta. Soy un forofo y me gusta de todos los tipos.

P- Otra de las preguntas que quieren saber… ¿eres más de almuerzo o de brunch?

Hombre según el momento, aunque soy más de mi comida sentadito tradicional y como siempre.

P- Por último, cuéntanos cuáles son tus proyectos más a corto plazo…

Ahora mismo estoy a lo que venga. Aunque al más corto plazo ya aviso de que he montado una FoodTruck y voy a fusionar la venta ambulante con mi pasión. Pondremos tapitas elaboradas pero que también se puedan comer en la calle y también platos típicos. Yo quiero que el primer evento sea en Talavera, que es mi tierra, y luego ya movernos por todos los sitios. Y por cierto me encanta Valencia, estoy enamorado de esta ciudad, así que seguro que venimos.

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