Se acercan las Fallas de Valencia 2017 y la ciudad empieza a dividirse en dos bandos: los que son de churros y los que son de buñuelos.

Los puestos de ambos manjares son tan típicos, durante estas fiestas, como las propias esculturas que invaden las calles. No puedes acudir a las fallas sin saber si uno es de un bando u otro. Si tú todavía no lo tienes claro, aquí te damos las claves para que vayas eligiendo.

Buñuelos de viento.

Sin duda, están muy ligados a la tradición fallera. Las buñueleras surgen alrededor del permiso que reciben los carpinteros para sacar los trastos y muebles inútiles a la calle, para ser quemados, dando origen a las Fallas. Era al calor de estas brasas cuando las esposas de los trabajadores cocinaban los buñuelos, con anís o aguardiente, que propiciaron el ambiente festivo que, poco a poco, fue teniendo esta normativa municipal.

buñuelos

Churros con chocolate.

Qué duda cabe de que los buñuelos no están hechos para todos los paladares. Por eso, la otra opción es tomarse unos churros con un buen chocolate caliente. Los más puristas afirman que los churros y porras no forman parte de la tradición, pero la gran cantidad de puestos que se abre, en Fallas, dice lo contrario o, por lo menos, da a entender que lo que no era parte de la tradición, ahora sí que lo es. Se han hecho un hueco tan grande en el mercado que, incluso, ya los hacen sin gluten, para que todo el mundo pueda disfrutar de ellos.

churros

 

Churros y buñuelos, buñuelos y churros. No se trata de una decisión fácil, sobre todo, para los amantes del dulce. Por eso, también existen aquellos que ni pueden ni quiere pronunciarse y optan por ir intercalando unos con otros. En definitiva, se trata de vivir las Fallas con todos los sentidos, incluido el del gusto.