Entrevista a Sheila Mata de la Rubia: "Todo cambiaba en cuestión de horas, hasta que decretaron el cierre"

Entrevista a Sheila Mata de la Rubia: "Todo cambiaba en cuestión de horas, hasta que decretaron el cierre"

Si acostumbráis a frecuentar Lotelito, Portolito, On The Rocks o Barecito del Carmen, quizá os la hayáis cruzado alguna vez. Se llama Sheila, y es la coordinadora de los jefes de sala en los locales de restauración pertenecientes al grupo.

Como figura imprescindible para la empresa, hablamos con ella para que nos cuente cómo ha sido trabajar en el grupo y también para que nos transmita desde su experiencia cómo está viviendo el personal de hostelería la situación del COVID-19.

1. Todas las buenas historias tienen un comienzo interesante, ¿cómo iniciaste tu aventura en el grupo?

Fue por casualidad, unas amigas me llevaron a cenar para animarme, estaba pasando por un momento complicado en mi vida, y el destino quiso que nos tomáramos una copa en On The Rocks.

Una semana después estaba trabajando en Portolito, donde encontré una familia que me apoyó, confió en mí y me puso a prueba en todos los sentidos. Agradecida e ilusionada de seguir creciendo con ellos.

2. ¿Ya habías tenido anteriormente alguna otra experiencia en sector?

Sí, la hostelería siempre ha estado presente en mi vida laboral. Empecé a los 16 años haciendo extras mientras estudiaba. Posteriormente me he dedicado a tiempo completo y parcial, compaginándolo con trabajos en otros sectores.

También he regentado dos locales propios.

3. Define al grupo en una palabra.

Familia.

4. ¿Cuál es el mejor plan para realizar en cada uno de ellos?

En el caso de Lotelito o Portolito, te diría que cualquiera que se te ocurra. Si algo define a estos locales es su versatilidad, dependiendo de la franja horaria se transforman.

Puedes disfrutar de un desayuno o almuerzo tranquilo por las mañanas, llevar a tu familia u organizar una comida de trabajo, sorprender a tu pareja con una cena romántica o bailar con tus amigos tomando una copa por la noche.

Barecito es ese lugar lleno de encanto que te encuentras en el casco antiguo, donde nada más entrar te hechizan sus paredes descubiertas que te hacen respirar historia, así que cualquier plan lo llena de magia y complicidad.

Un café o un vermut con los amigos, una parada a almorzar después de comprar en el Mercado Central, una quedada que se convierte en comida de picoteo o una cena que es el comienzo de una noche en ese barrio con tanta personalidad que tenemos como es El Carmen.

On The Rocks y el Rinconcito son perfectos para disfrutar de una noche de fiesta , ver los acontecimientos deportivos en un ambiente desenfadado, o simplemente disfrutar de un tardeo con los amigos en su terraza.

Lo que más me gusta es cuando los clientes nos hacen las peticiones de sus eventos y convertimos los locales para satisfacer sus expectativas

5. ¿Tienes predilección por alguno de ellos?

Me unen muchas cosas y recuerdos distintos a cada uno de ellos.

Portolito es mi inicio en la empresa, donde he crecido muchísimo como profesional, y he vivido momentos muy intensos y emocionantes rodeada de un gran equipo.

Barecito también es muy especial para mí, ya que contaron conmigo desde el minuto uno del proyecto y he formado parte de él.

Tengo predilección por el gran equipo humano que los componen todos.

 6. Toca confesarse: ¿cuál es tu plato favorito de todos ellos?

¡Que pregunta más difícil! Hay gran variedad gastronómica en nuestras cartas… Algo que me encanta es el rollito de pato con manzana y foie. ¡Y la tarta de queso si me dejas elegir postre!

Sheila preparando cócteles en Portolito

7. Sabemos que eres una gran coctelera, ¿cuál es tu cóctel favorito?

 Depende del momento, pero si tengo que escoger sólo uno, el Margarita. Y si es de mezcal, mejor.

8. ¿Qué es lo que más has aprendido trabajando en el grupo?

 No paro de aprender. Es una de las cosas que más me gusta de esta empresa, valora mucho la formación. Estamos en constante aprendizaje gracias a las formaciones que nos brindan desde la empresa. Y los compañeros te aportan muchísimo, aprendes de ellos cada día.

Tal vez, lo que más he aprendido, es que mis límites están mucho más lejos de lo que yo pensaba.

9. ¿Cómo estáis viviendo los empleados esta situación del COVID-19? ¿Cómo encajasteis el cierre de los locales?

Fue una semana muy acelerada. Desde que suspendieron Fallas, todo empezó a precipitarse en buscar soluciones para adaptarnos a lo que estaba sucediendo. Todo cambiaba en cuestión de horas, hasta que decretaron el cierre. Lo encajamos con mucha tristeza e incertidumbre. Nosotros nos estábamos preparando para arrancar la temporada en la playa y para vivir una de las semanas más intensas del año, y de repente, tuvimos que frenar en seco.

En este momento estamos todos esperando que se solucione toda esta situación, con la mayor paciencia que somos capaces de transmitir y con todas las ganas del mundo de volver a darle caña.

Sheila en Portolito

 10. ¿Qué es lo que más echas de menos de trabajar cara al público?

El volver a casa satisfecha de un buen servicio. Son esos días que sabes que has cumplido las expectativas de los clientes, que has visto sonrisas en sus caras y has sido participe de sus experiencias.

Trabajar cara al público es un trabajo duro y a la vez muy gratificante, porque puedes proporcionar momentos felices a otras personas.

11. ¿Cómo estáis aprovechando el tiempo en casa? ¿Desconectáis, seguís formándoos para la vuelta?

 Tenemos tiempo para todo. En mi caso, estoy aprovechando para reforzar el temario de coctelería, leyendo sobre enología y confeccionando futuras formaciones para el personal.

12. Como figura de jefa de sala, ¿cómo valoras la vuelta a la rutina? ¿Cuáles crees que van a ser los principales retos?

Lamentablemente no puedo valorarlo aún, ya que todo es hipotético. Cuando nos den más claves de cómo podrá gestionarse la vuelta podremos ponernos manos a la obra.

El reto lo mantenemos toda la sociedad, poder recuperar nuestra normalidad y perder el miedo a los lugares concurridos. Pienso que con una mentalidad consciente y responsable lo conseguiremos juntos.

13. Alguna lección que te haya enseñado esta situación tan anómala para tu profesión.

A valorar mucho las pequeñas cosas que vivimos día a día, que nos pasan desapercibidas por el ritmo acelerado de la vida que llevamos.

Estoy segura que apreciaremos mucho más esos momentos que compartimos con nuestros familiares, amigos y compañeros cuando los recuperemos. Nuestra profesión es testigo presencial de la mayoría de esos momentos, y es algo que me encanta.

Sheila Mata de la Rubia